Por si no tenía poco tiempo, y llevaba suficientes cosas ya, decido empezar este blog. Sarna con gusto no pica, que dicen. Y es que lo de escribir siempre me ha gustado, ya fuera poesía o prosa. Siempre ha sido una forma de centrarme, enfocarme y soltar algo que me rondase la cabeza. También ha sido una forma de viajar, imaginar y vivir todo tipo de aventuras. Ya hablaré de esto en una entrada posterior.
Esta primera entrada es, en realidad, la primera de seis entradas, en las que os describiré un taller de escritura creativa que he hecho en el taller de empleo en el que estoy. Así mismo os pondré el resultado de cada uno de los ejercicios que iba haciendo.
Empecemos, pues, la primera sesión.
- Teníamos que llevar una foto con la que nos sintiéramos identificados.
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| Perdonad la calidad, era un recorte de una revista. |
- A continuación hicimos una descripción de nosotros mismos.
He perdido la cuenta de las veces que me han dicho la dichosa frase de: "piensas demasiado las cosas" y quizá ahí estribe uno de mis defectos y virtudes: ser reflexivo.
Virtud porque pienso, analizo y sobre todo, profundizo. No me gusta lo superficial, soy de los que piensa que todo tiene algo bueno que ofrecer.
Defecto porque en ocasiones hay que saber aprovechar el momento y dejarse llevar, disfrutar y no preocuparse. He de aprender a hacerlo más a menudo: ser más espontáneo, políticamente incorrecto y caer mal a alguien sin que me preocupe.
- Elegimos dos partes de nuestro cuerpo y escribimos sobre ellas.
Los ojos, dicen, son el espejo del alma. Yo los veo más como una ventana al mundo. Son lo primero que nos conecta con las personas, lo primero que obtenemos de alguien es lo que vemos de ella. Pero a la vez los ojos son fríos y distantes, nos muestran todo como en un escaparate de una tienda de animales en la que pone: "No golpear el cristal".
Si le preguntamos a un biólogo o a un científico nos dirá que las manos son importantes porque su capacidad prensil nos ha permitido evolucionar al poder usar herramientas. Pero las manos son las exploradoras de nuestro cuerpo, pues con ellas descubrimos lo nuevo cuando somos niños. Son nuestras mejores diplomáticas, pues con un gesto, apretón o caricia podemos hacer avanzar las relaciones. Pero las manos siempre nos dejan con ganas de más, de tocar y sentir más.
- Mirándonos al espejo debíamos completar las frases (en negrita):
Tu nariz...intenta esconderse entre su chata figura y tu incipiente barba.
Tu boca... roja, callada, sólo regala sonrisas cuando no se siente observada.
Tus ojos... pequeños y profundos, objeto de halagos por su color, dejando a la mirada que hay detrás ignorada y celosa.
- Por último escribimos en segunda persona una descripción nuestra empezando por la frase en negrita.
Te veo en el espejo e intento discernir hasta donde llegan tus pupilas. Te veo en el espejo y me pregunto cuán más adentro puede llegar tu mirada, como un río infinito que quiere llegar a un mar que se esconde, siempre en el siguiente meandro.Esta es la primera de las sesiones que hicimos, iré colgando las demás tan pronto como pueda. Espero que vayáis viendo progreso y que os gusten estas torpes composiciones "literarias", a mí al menos me sirven para desconectar y meditar.
Te veo en el espejo y estás serio, apagado. Tu sonrisa te ha dejado sin ni siquiera despedirse.
Ahora me paro y te MIRO en el espejo, y me fijo. Tus pupilas son infinitas como lo son tus ganas de aprender. Tu río no es hacia adentro, es hacia delante, el pasado te ha hecho quien eres pero no quien quieres ser.
Te miro en el espejo y una tímida sonrisa asoma, no quiere ser vista, pero quiere comerse el mundo, quiere contagiarse a los demás y explotar en risas.
Te miro en el espejo y ya no te veo apagado, te veo profundo y reflexivo, tan sólo un poco dormido al estar recién levantado.
Busca el ritmo del tecleo... y escribe.
